“Si se meten conmigo, ¡no les pago!”: Katerine Chica

Katerine tiene 32 años, nació en Medellín y vive en el Doce de Octubre. / FOTO: MANUEL SALDARRIAGA.

Por supuesto que Katerine lo dice con gracia y molestando, ¡en especial si quien la molesta es hincha de Nacional!

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La tesorera de Codiplax tiene una responsabilidad enorme: es la que maneja la plata de la empresa, un reto aún mayor si se revisan los antecedentes en su puesto.

Quien hacía esta labor era una de las hijas de los propietarios, una señal de la confianza que estos depositaron en esta administradora financiera egresada del Tecnológico de Antioquia.

De la recepción a la tesorería

La hija de Esneda Morales, hermana de Fray y tía de Karen, con quienes vive en el Doce de Octubre, completa 11 años en Codiplax.

Antes laboró como promotora de una marca de ropa en puntos de venta y realizó su práctica en el área de contabilidad de una fábrica de empaques plásticos. Estaba cursando la tecnología en administración financiera, y al terminar comenzó a buscar empleo y su hoja de vida llegó a una temporal que, a su vez, la ubicó en Codiplax.

Su primer cargo no estaba relacionado directamente con lo que hoy realiza ni con sus estudios: era la recepcionista en una empresa que apenas contaba con no más de 20 empleados.

Decidió culminar su ciclo profesional, lo cual le permitió pasar a ser auxiliar contable en 2013.

/ FOTO: MANUEL SALDARRIAGA.

El contador de la organización era externo, pero el crecimiento de esta hizo que surgiera la necesidad de crear ese cargo internamente.

Dados estos cambios, Katerine fue ascendida al cargo de tesorera, en el que hoy administra los recursos de una compañía que roza ya los 100 empleados, y que ni aún con pandemia de por medio ha dejado de crecer.

“Ha sido impresionante, la pandemia nos hizo el efecto contrario, en vez de afectarnos nos potenció. Es posible que haya sido porque el sector de alimentos ha sido una prioridad”.

Analiza Katerine.

Una escuela”

A la empresa la considera como una escuela, donde ha tenido la oportunidad de crecer y de aprender como profesional, además de que el ambiente es muy familiar, en especial con quienes llevan más años en ella.

Cuando completó su ciclo profesional no tuvieron problema en otorgarle el tiempo que necesitaba para desplazarse desde Belén, donde está la sede de Codiplax, y las instalaciones del Tecnológico de Antioquia en Robledo, aun cuando le tocaba salir casi con una hora y media de anticipación por las distancias que debía recorrer.

De los compañeros que estaban en la empresa cuando Katerine ingresó, la mayoría permanece, una muestra de la estabilidad laboral y del buen ambiente que allí se respira.

“Cuando a uno le gusta lo que hace, todo se lo disfruta”, hasta las charlas que le hacen los hinchas de Nacional por ser ella del DIM y a quienes “amenaza” con no pagarles “si se meten conmigo”.

Le gusta hablar de fútbol, se siente con propiedad para hacerlo y hace sus comentarios cuando cree tener un aporte valioso en las conversaciones.

Una meta cumplida

Uno de los logros que más celebra en su estancia en Codiplax fue poder edificar su casa en el tercer piso de la vivienda de su familia. “Eso se lo atribuyo a mi estabilidad laboral”, asegura.

Su plan en el futuro cercano es comprar carro, y ya la empresa le ha expresado que piensan apoyarla para que lo pueda cumplir.

Su energía es contagiante. Su felicidad es su trabajo y ella no se cambia por nadie.

Por Sebastián Aguirre para Q’HUBO Medellín