¿Los Caparros se acabaron? Hay dudas, pero el Clan del Golfo estaría ocupando sus territorios

Por Flechas ofrecían $ 538 millones de pesos.

Los Caparros, uno de los grupos más temidos y sanguinarios del Bajo Cauca antioqueño, habría llegado a su fin. Por lo menos así lo anunció el ministro de Defensa, Diego Molano, tras la muerte de Róbinson Gil Tapias, alias Flechas, quien sería el último de los cabecillas de la organización que faltaba por neutralizar de parte de las autoridades.

Antecedente: Abatido alias Flechas, el cabecilla de los Caparros; el terror del Bajo Cauca.

Otra cosa muy diferente piensan los expertos, quienes consideran que todavía existe la posibilidad de que un tercero asuma el mando de la estructura ilegal, que por años ha sembrado el terror en esta zona del país, específicamente en los municipios de Nechí, Zaragoza, el Bagre, Cáceres, Caucasia y Tarazá, donde también han librado una lucha a fuego y sangre con el Clan del Golfo.

Además, en el Bajo Cauca circuló un panfleto que asegura que el Bloque Virgilio Peralta Arenas o los Caparros, continúa en “pie de lucha”. Esto ocurrió un día después de que el minDefensa anunciara la desarticulación de ese grupo.

Pero eso no será fácil, pues hasta el momento no se conoce una cabeza visible que pudiera llevar las riendas de un grupo de origen paramilitar, que tenía como naturaleza la extorsión en diferentes zonas de la región, desde la persona que vendía empanadas o cigarrillos hasta los hacendados, con la particularidad de que si no efectuaban el pago los asesinaban, según una fuente de inteligencia.

De todas formas, la noticia ha generado grandes expectativas frente a un posible mejoramiento de la seguridad en la región y en el país. Por eso, las preguntas que surgen alrededor del tema son: ¿qué sucedió en realidad con el grupo armado? ¿Qué pasará en realidad en las regiones donde tenían influencia? ¿Quedan o no rezagos de este grupo ilegal?

Tras el abatimiento de Flechas, así habría quedado el organigrama de los Caparros. Las autoridades consideran que Rango o Juan Carlos, presunto cabecilla armado, , ya no tiene influencia, porque huyó para evitar ser asesinado por el Clan del Golfo. Las autoridades no han definido la situación de John Perico, encargado de las finanzas del narcotráfico de la organización y quien quedó en libertad después de ser capturado en 2017.

¿Desarticulados?

Las autoridades aseguran que aunque la neutralización de Flechas es la principal razón para dar por desarticulado a este grupo, también se suman las acciones emprendidas por la fuerza pública desde el 2000, que dejaron la caída de Emiliano Alcides Osorio, alias Caín; Antonio Ortega, el negro Romaña; y la captura de Chatarra, Pipe Gordo, Evangélico, Héctor, Falcao y Yeison.

Y aunque todavía quedaría un cabecilla libre denominado como Rango, quien era el líder armado de la organización, las autoridades consideran que él ya no tiene influencia, porque huyó para evitar ser asesinado por el Clan del Golfo, su principal oponente en esta región del país y quien sería el más beneficiado de todos con la desaparición del grupo armado.

Pero los Caparros no han dado su brazo a torcer y en un comunicado que se conoció este viernes, al que las autoridades no dan crédito de veracidad, aseguran que “seguirán en pie de lucha como lo hemos venido haciendo. No porque nuestros líderes cayeron quiere decir que la lucha termina aquí. Ahora más que nunca venimos con más fuerza”.

Sin embargo, la Policía asegura que tras las capturas propinadas a los Caparros no se tiene referencia de un cabecilla visible que tenga el poder económico y la capacidad bélica para su resurgir. Además, la información que las autoridades manejan es que el Clan estaría retomando el control en esos territorios que tenía cuando era el bloque Mineros de las autodefensas.

Sobre ese aspecto también se pronunció el grupo armado en el panfleto, al pedirle a todas las personas que le están colaborando al Clan del Golfo que “dejen de hacer las cosas mal o que abandonen la zona, para no tener que acudir a otros métodos, porque para nadie es un secreto que desde que el Clan del Golfo llegó a la zona empezaron a desplazar y a maltratar a toda la población”.

Dairo Antonio Úsuga David, conocido como Otoniel, es el jefe máximo del Clan del Golfo. /FOTO: ARCHIVO.

Precisamente esa es una de las razones de más peso que manejan las autoridades al afirmar que el Clan del Golfo viene ganando terreno en la zona, por las denuncias que tienen de la población con frases como “ya el Clan está acá, usted se suma a nosotros, abandona la zona o se muere”, que es lo que se ha  venido viviendo en la zona de influencia que maneja el grupo armado.

Ariel Ávila, analista de conflicto armado, coincide con las autoridades en que la organización criminal liderada por Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, está ganando territorio, siendo esta la gran beneficiado de todo lo que está pasando. Sin embargo, considera que los Caparros no están desarticulados, pero sí debilitados, porque “aún quedan 4 o 5 subestructuras chiquitas, las cuales se pueden recomponer”.

Ávila agrega 4 escenarios que pueden ocurrir frente a este tema:

“Que estas subestructuras tengan un nuevo mando y se posicionen de nuevo, que el Clan del Golfo las elimine por completo, que el Clan del Golfo las subsume o que estos pacten con el Clan su desaparición por algunos territorios o pagos y se vayan para otra zona”.

Con este argumento coincide Néstor Rosania, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, quien añade que esto no representa un cambio en el mejoramiento de la seguridad, porque “más allá del nombre, pues lo que existe es un negocio que ya está montado, las rutas están vivas, los negocios están funcionando, todo está funcionando, en materia de seguridad no cambia en nada”.

¿Quiénes son los Caparros?

Este es el panfleto que circula en el Bajo Cauca asegurando que los Caparros no están desarticulados.

El grupo armado, también conocido como Bloque Virgilio Peralta Arenas o Caparrapos, tienen su origen parcial, de acuerdo con fuentes de inteligencia de la Policía, en los componentes armados y la seguridad personal de Ramiro Vanoy, alias Cuco Vanoy, quien era el cabecilla del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Eran llamados así porque la mayoría de sus hombres provenían de los municipios de Yacopí y Caparrapí, Cundinamarca. Sin embargo, de acuerdo con las autoridades, su verdadero nacimiento como organización se remonta al año 2006, en la subregión del Bajo Cauca antioqueño, cuando se desmovilizó el Bloque Mineros, en el sector la Caucana, del municipio de Tarazá.

Esto porque, de acuerdo con las autoridades, fue en ese momento cuando la mayoría de los integrantes del brazo armado de Cuco Vanoy decidieron no someterse al proceso de desmovilización.

“Ellos obtienen el carné de desmovilizados, pero siguen delinquiendo en sus áreas controladas, pero bajo el liderazgo de las entonces llamadas Águilas Negras, hoy Clan del Golfo y bajo las órdenes de José Horacio Osorio Bello, alias Seis Siete”, añaden las autoridades.

Época de terror

En el año 2016 surgió la pugna que ha generado tantas muertes en ese territorio, porque Emiliano Alcides Osorio, alias Caín; Róbinson Gil Tapias, Flechas; Jhon Fredy Miranda, Evangélico, y Antonio Ortega, alias el Negro Romaña, se reunieron con alías Seis Siete y otros miembros del estado mayor de del hoy Clan del Golfo para comunicarles que seguirán utilizando la firma de la organización, pero que las ganancias no se las volverían a reportar, porque las usarían para mantener la hegemonía y el control territorial de estas zonas.

Esto generó una guerra sin tregua en la que el Clan del Golfo intentó a toda costa recuperar estos territorios, mientras los Caparrós lucharon por sostenerlos. Esta guerra ha estado marcada por altos índices de homicidio y prácticas inhumanas como el uso de motosierras o decapitaciones.

También ha estado marcada por alianzas, pues los Caparrós, con el objetivo de sobrevivir, acordaron con el frente 18 de las Farc el pago total de las nóminas e indumentarias a cambio de hombres para evitar el avance del Clan del Golfo. Situación similar que se presentaba con organizaciones criminales de Medellín, donde les enviaban droga a cambio de hombres.

Con el Eln las autoridades también dijeron que los Caparrós tenían pactos de no agresión.

Colprensa.