Lo señalan de haber matado a su compañero de celda

/FOTO: CORTESÍA.

Como dice el adagio popular: de Guatemala a guatepeor. Así pasó a ser la situación jurídica de Hamilton Mena Murillo, señalado de asesinar a su compañero de celda en la estación de Policía de Castilla, de Medellín.

Los hechos que metieron nuevamente en problemas con la justicia a alias el Chavo o el Negro, remoquetes con los que es conocido Mena Murillo, ocurrieron el 27 de junio del año anterior. Este hombre, que se encontraba recluido en la estación por el delito de hurto, en compañía de otra persona presuntamente habrían sido los responsables de asesinar a Andrés Esteban Vásquez Pérez, de 28 años de edad.

“Según la información obtenida por los funcionarios del CTI de la Fiscalía, supuestamente uno de los llamados caciques del patio del lugar de reclusión le habría quitado un celular a Andrés Esteban Vásquez Pérez y como este le reclamó por el hurto de su teléfono móvil, se presume que el mencionado cacique ordenó que lo golpearan”, reveló la Fiscalía.

A raíz de esa supuesta orden, ese día, a eso de las 4:00 de la tarde, a la víctima le arrojaron una cobija, le saltaron encima y le propinaron puños y patadas. Fue tal la gravedad de los golpes que Vásquez Pérez tuvo que ser llevado al baño, donde le arrojaron agua para tratar de reanimarlo, pero fue imposible. Horas después, a eso de las 11:00 p.m., reclusos reportaron la muerte a los policías de la estación.

Andrés Esteban, quien se encontraba recluido también por el delito de hurto, había muerto por politraumatismo contundente y aplastamiento en cabeza, cuello, cara y espalda, dictaminó Medicina Legal.

Tiempo después Mena Murillo recobró su libertad por razones que no llegaron a trascender. Luego de una serie de investigaciones, funcionarios del CTI y de la Sijín de la Policía Nacional capturaron a Hamilton en el barrio El Rincón, de Belén, señalado de haber participado en el crimen.

El sospechoso fue judicializado por el delito de homicidio agravado. Alias el Chavo no aceptó su responsabilidad y fue enviado a la cárcel por orden del Juzgado Tercero Penal Municipal de Medellín, con funciones de control de garantías.

La defensa del procesado apeló la decisión de primera instancia ante los jueces penales del Circuito de Medellín.