La muerte se va del Valle de Aburrá y se está radicando en los pueblos

En uno de los dormitorios de la finca La Gabriela, ubicada a 30 minutos del parque principal de Betania, fueron masacradas 10 personas a manos del Clan del Golfo. /FOTO: EDWIN BUSTAMANTE

Mientras en Medellín y el Valle de Aburrá ya se habla esporádicamente de homicidios, y de una manera aislada, en subregiones como el Suroeste o el Bajo Cauca, las muertes se cuentan por montones.

Un claro ejemplo es el municipio de Betania, donde el pasado domingo masacraron a 10 personas dentro de una finca, según las autoridades, porque los homicidas iban por 3 hombres que habrían llegado la noche anterior. En este municipio, en noviembre van 16 homicidios, mientras que en todo el 2019 fueron 13.

Antecedente: A 10 ascendió la cantidad de personas muertas en la masacre de Betania.

Esta es una muestra de una realidad que se marca en las subregiones mencionadas, donde la participación de bandas del Valle de Aburrá, enfrentadas con otras grandes estructuras criminales están derramando sangre sin parar.

En cifras

La situación más crítica se vive en el Suroeste, que incluso se ha convertido en la subregión de Antioquia, por fuera del Valle de Aburrá, con más muertos, pasando de largo las cifras de Bajo Cauca, Nordeste o Urabá, las que tradicionalmente punteaban esta lista.

Este año se han presentado 273 homicidios en esta subregión, la cual históricamente se ha caracterizado por el tema cafetero y algunas afectaciones por los grupos armados en el pasado.

El secretario de Gobierno de Antioquia, Luis Fernando Suárez, manifestó que “se ha presentado una fuerte pugna por las rentas criminales en esta zona. Allá ha habido una presencia histórica de bandas del Valle de Aburrá, las cuales se están enfrentando al Clan del Golfo”.

Las estructuras que estarían implicadas en las guerras del Suroeste estarían vinculadas con facciones de La Oficina que tendrían una relación directa con bandas fundadas en las mismas localidades.

“Desde hace muchos años se ha tenido presencia de La Oficina en los municipios, pero no como ellos directamente, sino a través de estructuras locales que les facilitan las labores y los enlaces en esta zona. Tome como referencia algunas capturas de grandes capos en esta subregión”.

Manifestó Luis Fernando Quijano, director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo (Corpades).

De acuerdo con las investigaciones de las 3 grandes masacres que se han registrado este año en esta subregión, todas estarían relacionadas con líos por el microtráfico.

Antecedente: Clan del Golfo estaría detrás de masacre en Ciudad Bolívar.

El comandante de la Policía Antioquia, coronel Jorge Miguel Cabra, señaló que “sobretodo en estos tiempos de cosecha cafetera se intensifican estas situaciones, donde algunos grupos tratan de aprovechar para venderles las sustancias a los caficultores y los grupos implicados son los que están generando estas disputas”.

Bajo Cauca ardiente

La situación en el Bajo Cauca antioqueño y los municipios de la subregión del Norte que lo limitan, como es el caso de Valdivia e Ituango, es muy compleja, pero por la participación de muchos actores que tratan de buscar los beneficios de las rentas del microtráfico, la extorsión y la minería ilegal.

“En esta subregión hay una confrontación de al menos 4 bandos criminales, como lo son Los Caparros, Clan del Golfo, Eln y grupo armado organizado residual, lo que ha generado toda esta mortalidad en el Bajo Cauca”.

Indicó el secretario Suárez.

Y es que en el Bajo Cauca se contabilizan, a la fecha, 271 asesinatos, que si se suman a los de sus vecinos Ituango (26 casos) y Valdivia (14), la cifra llega a los 311 asesinatos este año.

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Se calienta por Bello

Y no se puede dejar de lado la subregión del Oriente antioqueño, donde algunos municipios han visto cifras de mortalidad que han desbordado sus cifras de años anteriores, como ocurrió con El Carmen de Viboral y Rionegro, donde las cifras ya superaron los totales del 2019.

De acuerdo con la Policía Antioquia, los conflictos en estos municipios estarían vinculados con confrontaciones de la banda El Mesa, de Bello, contra el Clan Isaza o Clan Oriente y Los Pamplona, históricas bandas de la región.

El negocio está afuera

La intención de las bandas criminales del Valle de Aburrá está enfocada en expandirse en todos los territorios, tanto en las zonas urbanas como rurales de los municipios, e incluso llegar a otros departamentos, como ocurre con Cundinamarca, donde se han encontrado evidencias de bandas de Bello operando allá.

“El objetivo de las bandas es expandir sus territorios para el manejo de todas las rentas, como son el microtráfico, la extorsión y el pagadiario, lo que está llevando a generar estas grandes confrontaciones”.

Concluyó Quijano.