La estatua de Sebastián de Belalcázar sigue generando polémica y división en Popayán

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El pasado miércoles, 16 de septiembre, fue noticia el derribamiento, por parte de pueblos indígenas, de la estatua de Sebastián de Belalcázar (fundador de Popayán), ubicada en el Morro de Tulcán.

Antecedente: EN FOTOS Y VIDEO: En las narices de los policías nativos de Popayán derribaron la estatua del fundador de la ciudad.

Mientras para muchos se trató de un acto violento y atentar contra las raíces y el arte, otros apoyaron el hecho manifestando que esta obra era un monumento a la usurpación española.

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Pues la discusión se trasladó a las redes sociales. Este jueves se volvió tendencia el fallecido Diomedes Días, de quien tienen una escultura en Valledupar.

En una especie de burla, los internautas pusieron sobre la mesa el tema de las estatuas y monumentos que se debieran derrumbar y el cantante fallecido salió entre las opciones, lo que desató enfrentamiento (por supuesto detrás de una pantalla) entre seguidores y opositores.


Otros, por ejemplo, mencionaron la imagen del Che Guevara en la Universidad Nacional. Pero, como no puede faltar el tinte político, algunos uribistas propusieron que la del Che sea reemplazada por la de la senadora María Fernanda Cabal con su frase “Estudien, vagos”. De nunca acabar…

 

Pues ahora el tema despertó una nueva polémica. El alcalde de Popayán, Juan Carlos López, ofreció una recompensa para capturar a los indígenas misak, pijao y nasa que tumbaron la obra, por lo que los jóvenes payaneses crearon una campaña: “Alcalde fui yo”, para defenderlos.

 

Lo cierto es que mientras para los indígenas esta imagen solo representa opresión y desigualdad, para otro lado es símbolo de conquista, de lucha y hasta de su propia existencia como pueblo.