“La disciplina y la constancia abren caminos”

Liliana Restrepo, abogada.

La vida es bonita y lo vuelve a poner a uno en el lugar donde debe estar, dice Liliana, tras regresar hace 6 meses a Arquitectura y Concreto, la empresa a la que le ha entregado 15 de sus 35 años de vida.

Volvió luego de estar por fuera durante un año, tiempo que ella describe como si hubieran sido “unas vacaciones largas”, y no un retiro temporal. Había renunciado en 2019 para acompañar a su esposo a México, quien aceptó un empleo en ese país, pero antes de que comenzara la pandemia regresaron al país.

En Arquitectura y Concreto le abrieron de nuevo sus puertas para reiniciar su etapa laboral, allí donde es feliz y el sitio en el que se enamoró del sector de la construcción, de la empresa, de sus valores y su filosofía.

De la indecisión a la firmeza

La primera exploración profesional de Liliana no vino por el Derecho. Aunque sus primeros estudios los hizo como tecnologa en investigación judicial, al graduarse tenía muchas dudas sobre qué iba a hacer.
“Estaba un poco indecisa, explorando, pero siempre me ha gustado estar activa, no quedarme en casa”, señala.

Ni por asomo pensaba en el sector de la construcción. Estaba más enfocada en temas penales, y no intuía que quizás por el Derecho podía haber una posibilidad.

Apareció entonces una oportunidad para trabajar en un proyecto de Arquitectura y Concreto pero en la parte administrativa. Liliana aceptó creyendo que sería algo temporal mientras encontraba otro puesto más acorde con sus expectativas, le fue bien, y fue el comienzo de una relación amorosa muy estable.

“No vi necesidad de moverme”

El mundo de la construcción la hizo sentir cómoda. Nada que ver con lo que creía que podía vivirse dentro de una obra.

“El ambiente era muy bueno, tuve muchos aprendizajes que no pensé que iba a tener en mi vida profesional, sobre todo de la parte administrativa y conocí poco a poco de la construcción. No vi necesidad de moverme a otra parte”.

De las obras a la oficina

Un año después a Liliana la trasladan para las oficinas principales de la empresa a trabajar en tesorería y posteriormente llegó a gestión humana.

En ambos lugares reafirmó el gusto por el sector constructivo y por la empresa. Pero su deseo de estudiar Derecho seguía vigente. Aunque algunas personas le decían que escogiera Contabilidad o Ingeniería, ella se veía en el campo de sus preferencias.

Tomó la decisión, se inscribió en la Universidad de Envigado, y con el grado en mano tuvo la oportunidad, años después, de integrar el área de gerencia de proyectos, donde hoy está como analista jurídica.

“El Derecho es lo que me apasiona y me mueve. Influyó mucho un jefe que tuve en gestión humana, a quien le aprendí mucho y con quien compartí conceptos y aprendizajes”, cierra.

¿Qué agradece?

  1. “Esta empresa te ofrece demasiada estabilidad, tanta que desde el área en que te desempeñes sientes que te puedes desarrollar plenamente”.
  2. “Eso genera sentido de pertenencia, de que realmente pertenecemos a la empresa. Por eso no he sentido la necesidad de irme para otra parte”.

¿Con qué sueña?

“Quiero conformar un departamento jurídico, es un reto grande que he tenido en mente. Tener varios abogados, donde podamos estar pendientes de las situaciones de la empresa desde todos los frentes”.

¿Qué meta tiene?

“Hacer una especialización, pero no la quiero hacer virtual, no hay nada como estar en el salón de clase, la experiencia no es la misma. Los espacios de interacción que se desarrollan en el aula son muy diferentes”.

Sebastián Aguirre.