Fajardo, el de centro que tachan de derechista y de izquierdista

Sergio Fajardo, candidato a la presidencia 2022. FOTO: COLPRENSA.

Faltan 2 años para las elecciones presidenciales y el Centro Democrático ni siquiera tiene todavía un candidato para reemplazar el que puso en el 2018, pero el ambiente es de división en redes sociales y en cualquier discusión en la que entre la política.

Y es que este espinoso tema genera una pasión desbordante. Los de derecha llaman a los de izquierda “mamertos“, los de izquierda les devuelven con “uribestias” y los que no quieren para un lado ni para el otro, entonces son los “tibios“.

Precisamente los simpatizantes del Gobierno actual son los primeros en atacar a Gustavo Petro, quien ya anunció su candidatura para el 2022 y es el más ferviente opositor.

Pero estar ahí, a un ladito, sin aparentemente apoyar ni aquí ni allá sino como alguien independiente, como Sergio Fajardo, también da para ser blanco de señalamientos y hasta convertirse en tendencia en Twitter, el espacio en el que todos los días el expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez, directa o indirectamente, levanta el polvero.

El cruce entre los políticos paisas comenzó cuando el candidato presidencial aseguró que este sería el último gobierno uribista, que ya era hora de que el expresidente se retirara de la política.

Ingenuo sería creer que Uribe se iba a quedar callado, y dijo que un gobierno de Fajardo sería como volver a uno de Santos. Ante esto, Fajardo publicó un trino en el que aseguró que están divulgando “mentiras” para “eliminar al que piensa diferente”, y que Colombia ya tuvo suficiente de Uribe y Santos.

 

Los segundos salieron airados a recordarle sus supuestos nexos con el narcotraficante don Berna, extraditado a Estados Unidos, tras comprobarse que seguía delinquiendo desde la cárcel de Itagüí cuando él fue alcalde de Medellín (2004-2007).

 

Además, los de izquierda no le perdonan que en las elecciones pasadas prefirió el voto en blanco, lo que, para ellos, permitió que la derecha se volviera a anclar en el poder.

Mejor dicho, como dice la canción, Fajardo podría cantar "no soy de aquí ni soy de allá...", pero los de aquí creen que es de allá, y los de allá, que pertenece aquí