En una casa muy humilde, como la de un campesino más, se escondía Otoniel… Pero tenía DirecTV

Esta es la casa donde dormía Otoniel. /FOTOS: POLICÍA.

La casa donde se escondía el narcotraficante más buscado de Colombia no tenía ni pisos de porcelanato ni de cerámica; no había grifos lujosos ni una monumental piscina y tampoco tenía un garaje repleto con carros de alta gama.

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El día que lo capturaron Dairo Antonio Úsuga David no lucía como un estrafalario capo del narcotráfico. Estaba haciéndole el quite a las autoridades en un rancho de madera, con piso de tierra, donde pernoctaban 3 perros sabuesos, chapolos o cazadores. La humilde vivienda está enclavada entre montañas y árboles en la vereda la Pitica, del municipio de Turbo, en el Urabá antioqueño.

Una toma aérea del rancho donde estaba Otoniel.

Llegar allí no era fácil por la topografía agreste y porque kilómetros a la redonda Otoniel tenía decenas de hombres que, al igual que él, tenían pinta de campesinos, aunque su principal labor era vigilar movimientos sospechosos para mantenerlo alerta y, por supuesto, reaccionar protegiéndolo si llegase a ser necesario.

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Sin embargo, al parecer como una estrategia para no despertar sospechas, el gran jefe del Clan del Golfo no se rodeaba de mucha gente en le rancho. Cuando lo atraparon, de hecho, solo estaba con una adolescente de 15 años.

“En el Nudo de Paramillo, entre Necoclí y Turbo, ejecutamos la Operación Osiris para capturar al señor Otoniel”, dijo uno de los Comandos Jungla de la Policía que participó en el operativo el pasado fin de semana.

“Gracias a nuestro entrenamiento, gracias al día a día de este trasegar institucional, que nos da esas capacidades y fortalezas para enfrentar estos terrenos hostiles y enemigos que se preparan día a día. De manera muy táctica, sigilosa, logramos llegar hasta el objetivo principal, que era el señor Otoniel, y gracias a Dios todo salió a la perfección”, añadió el uniformado.

Otoniel, sin embargo, alcanzó a percatarse de que le estaban pisando los talones y por eso corrió por la selva. Pero lo tenían cercado y no pudo recorrer más de 120 metros antes de encontrarse, de frente, con policías y soldados que le estuvieron siguiendo la pista por días, semanas, horas, meses y hasta años.

El general Jorge Vargas, director de la Policía Nacional, explicó que “es una casa con las mismas características que históricamente Otoniel ha utilizado: su cuarto separado de la casa, con 2 salidas para tener escape rápido; cama en madera teca, colchón ortopédico; víveres en una nevera, ya lo había acondicionado con DirecTV para ver los noticieros especialmente. Se encontraron 3 perros chapolos, de los que utilizaba para hacer búsqueda en el ´área y detectar a la fuerza pública”.

Afuera del rancho las autoridades encontraron una moto que el capo del narcotráfico con más poder en Colombia no pudo utilizar para escapar por una trocha. A él lo redujeron en medio de árboles; terminó tirado en el piso, sin camisa.

“¿Usted quién es? ¿Cuál es su nombre? ¿Usted es alias qué?”, se le escucha decir a un uniformado en un video dado a conocer públicamente en la noche del lunes, 25 de octubre. Y el capturado fue muy escueto al responder: “Otoniel”. Así fue el final de la persecución contra el gran capo.