“Empezamos en el comedor con $ 3000 en el bolsillo”: Oswal Ramírez

Oswal tiene 56 años, vive en Los Colores con su esposa Natalia. Tienen dos hijos: María José y Emanuel, y él además tuvo otros tres: Houstin, Oswald y Wendy. /FOTO: JAIME PÉREZ.

Cuando los primeros clientes llamaban, Oswal le daba play al computador y se reproducían videos de máquinas sonando. “Señor, no le escucho, espere apago la máquina”, y bajaba el volumen.

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Así comenzó Estanterías Metálicas. Quebrados, sentados en el comedor de la casa, con 3000 pesos en el bolsillo y sin trabajo luego de que ambos salieran de la empresa en la que laboraban – él renunció y a ella la echaron como consecuencia de esa decisión –, pero Oswal y su esposa Natalia Herrón seguían recibiendo las llamadas de los clientes.

“Querían que nosotros los atendiéramos”, dice. Vivían en una casa que su mamá les había prestado y mientras superaban la crisis se dedicaron a la venta de productos de aseo y ropa usada traída de EE.UU., pero al ver el caudal de llamadas, decidieron aprovecharlo. Grabaron los videos con las máquinas encendidas y fueron cumpliendo con los pedidos como podían.

No más comparendos

Oswal y Natalia se conocieron siendo guardas del Tránsito. Ambos salieron de la entidad y se involucraron con las ventas de multinivel, pero quebraron.

Consiguieron empleo en una empresa que fabricaba estanterías. A Natalia la contrataron como secretaria y vendedora por 3 días, le fue bien y la dejaron de planta, y luego llegó Oswal como vendedor con énfasis en la parte informática, ya que es muy gomoso del internet.

Adquirieron experiencia en las ventas del producto y eso fue lo que luego les permitió salir adelante.

Vender sí, producir no

Aunque conocían sobre estanterías, ni Oswal ni Natalia las sabían producir. Su experiencia estaba en las ventas, habían creado una página web gratuita y contrataron a un vendedor. Tanto crecieron las transacciones que adquirieron parte de otra empresa del sector.

Sin embargo, la sociedad no funcionó, entonces se endeudaron y compraron toda la propiedad del negocio, pero luego vendría otro reto: el de administrar.

/ FOTO: JAIME PÉREZ.

Poca ganancia

Oswal es teólogo ministerial de las Asambleas de Dios. Desde pequeño fue acólito en una iglesia católica, y de él decían que iba a ser cura, “pero lo cambié por las mujeres”, aunque no olvida la parte espiritual.

La empresa acogió a personas con problemas de drogadicción, pero la falta de experiencia para producir estanterías hacía que la producción no prosperara. “Me metí a cuanto curso había, ingresé a Interactuar, me capacité. Así crecimos”, dice.

Del comedor de la empresa pasaron a una bodega de 60 metros cuadrados por la Plaza Minorista y después a otra de 500 metros cuadrados, donde están ahora.

Se tecnificaron, adquirieron máquinas modernas y la nómina se amplió: hoy son 15 empleados, más 5 externos con los que tercerizan el transporte y la instalación. Todo está formalizado y legalizado.

Más del mínimo

Oswal dice tener el don de la palabra. Le gusta aconsejar, motivar a quienes tienen problemas, e inyectarles energía a sus empleados.

Su mandato es que en Estanterías Metálicas nadie se puede ganar el mínimo, y el básico supera ese piso.

“Detrás de mi asiento tengo un letrero que dice ‘Este negocio es del señor’. Tengo un buen equipo, con mi esposa jalonamos, motivamos. La gente dice que venimos del futuro”.

Afirma.

Por Sebastián Aguirre para Q’HUBO Medellín.