El distanciamiento los hizo perder 37-0

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Aunque Bayern Múnich empezó este viernes con una contundente goleada por 8-0 al Schalke 04 en el arranque de la Bundesliga, no se trata de la mayor goleada de la semana en el fútbol alemán. Una mayor paliza fue la que se llevó el SG Ripdorf / Molzen, que cayó 37-0 en su visita al SV Holdenstedt.

 

Fue un partido del fútbol amateur, por la división 11, al que el Ripdorf solo envió a 7 jugadores por sospechas de que en el equipo rival tuvieran el Covid-19.

Según publicó CNN este viernes, 18 de septiembre, el partido se disputó el domingo pasado. El medio citó al presidente del Ripdorf, Patrick Ristow, quien explicó que el equipo rival tuvo contacto con un jugador infectado en un cotejo previo, por lo que consideraron que las condiciones de bioseguridad no eran las adecuadas.

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Los directivos habrían buscado que se suspendiera el partido, pero no fueron escuchados porque en la plantilla contraria nadie arrojó positivo en los exámenes de coronavirus.

Así, el Ripdorf se presentó con 7 jugadores voluntarios, que asumieron el riesgo para evitar que el club fuera multado por no presentarse al partido.

“En esta pandemia, nuestro club no tiene mucho dinero para pagar eso, así que nuestro equipo dijo que jugaría, pero se mantendría alejado de los oponentes”.

Patrick Ristow.

“Durante los 90 minutos completos, nuestros jugadores mantuvieron la distancia perfecta para que Holdenstedt tuviera tiempo suficiente para marcar goles. No hablamos de tácticas porque todos sabíamos que este juego sería una gran pérdida. Nuestro oponente no entendió cuando caminamos a un costado de la cancha”, añadió.

 

El Holdenstedt no tuvo piedad del rival y a pesar de que los jugadores contrarios no opusieron resistencia, le propinaron una goleada desproporcionada que salió casi a un tanto cada dos minutos como promedio.