Autoridades españolas rescatan a 7 futbolistas colombianos explotados sexualmente

/ FOTOS: GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA.

Este jueves trascendieron los resultados de un operativo realizado por la Guardia Civil española, el pasado 10 de junio, con el que lograron capturar a 3 hombres, “detenidos por trata de seres humanos con fines de explotación sexual y prostitución lucrativa”.

Pero, si la operación Promises se realizó en Prado del Rey, Cádiz, ¿por qué le damos importancia? Pues resulta que las autoridades españolas lograron rescatar a 7 jóvenes sudamericanos, todos colombianos, entre ellos un menor de edad, quienes habían sido captados mediante engaño por la organización en sus países de origen, prometiéndoles un futuro como futbolistas en Europa, pero cuando llegaban a  España eran obligados a prostituirse. 

 

Según pudieron establecer los investigadores, los captores reclutaban jóvenes en buena forma física, sus familias les pagaban el viaje y les prometían remediar las carencias económicas y pagar pronto los préstamos (algunos hasta por 30 millones de pesos) que hicieron para que ellos pudieran cumplir su supuesto sueño.

“Cuando las víctimas ya estaban en España, la organización los recogía en el aeropuerto y los trasladaba hasta Prado del Rey (Cádiz), donde les retenían su documentación y les quitaban el dinero que llevaban consigo para controlarles en todo momento”.

Comunicado de autoridades españolas.

Para facilitar el control que ejercían sobre sus víctimas los tenían hacinados en una sola vivienda y sólo les permitían relacionarse entre ellos, manteniéndolos en la más absoluta indigencia, llegando en ocasiones a tener que mendigar para poder subsistir.

Ante esta situación, la alternativa que la organización les ofrecía era participar en un chat de contactos homosexuales, que era gestionado y controlado por el líder de la organización. 

Según información suministrada por la Oficina Periférica de Comunicación de la Comandancia de Cádiz, los encuentros sexuales se producían en distintas localidades de la provincia de Cádiz, a las que el tratante llevaba a la víctima, permaneciendo en las inmediaciones hasta que el encuentro terminaba y requisando el importe pagado por cada uno de ellos.

Una vez que la víctima había participado en alguno de estos encuentros, era amenazado con trasladar esta información a sus familiares en Sudamérica, consolidando la posición de dominio y abuso de situación de superioridad.