Aumentó el tráfico de animales y palma de cera en Semana Santa
Entre 2023 y 2024, las autoridades incautaron 7592 unidades de palma de cera en todo el país; su tala y comercialización están prohibidas por ley.
Es tradición que en la temporada de Semana Santa, eventos como el Domingo de Ramos provoque la participación de los feligreses con palmas que representan un pasaje bíblico, cuando Jesús entra a Jerusalén y lo reconoce como Mesías.
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En la representación de este pasaje, algunos colombianos hacen uso de la palma de cera, lo cual dispara su extracción ilegal para la elaboración de ramos religiosos, que termina perjudicando al ecosistema, pues como consecuencia, el tráfico ilegal de flora y fauna silvestre también aumenta.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lanzó una alerta nacional, ya que entre 2023 y 2025, las autoridades registraron más de 13.000 animales silvestres víctimas del tráfico ilegal.
La lista está encabezada por reptiles, con más de 9000 individuos, entre los que se encuentran la tortuga hicotea, el caimán de anteojos y la iguana verde, extraídos principalmente para el consumo de carne y huevos.
El segundo lugar en este triste escalafón lo ocupan las aves, con 2261 individuos: los loros, canarios y periquitos capturados para el comercio ilegal son comprados después para tener como mascotas; y los mamíferos, con 1553 casos, se llevan el tercer puesto, en donde las zarigüeyas, armadillos y monos aulladores son las especies más afectadas.
El Ministerio advirtió también que el maltrato animal “no es una consecuencia aislada, sino un componente intrínseco del tráfico legal, presente en todas sus etapas: captura, transporte, acopio y comercialización”. Lo anterior se traduce en altos niveles de mortalidad antes de los procesos de incautación, pues las tasas de rehabilitación y de retorno al hábitat natural son bajas.
En el caso de la palma de cera, árbol nacional de Colombia declarado símbolo patrio por la Ley 61 de 1985, su tala y comercialización están prohibidas y, además de estar categorizada en peligro de extinción, cumple un papel ecológico clave en los ecosistemas andinos como alimento y refugio del loro orejiamarillo.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible invita a la ciudadanía a no comprar, comercializar ni mantener animales silvestres como mascotas y a denunciar cualquier caso de tráfico ilegal o maltrato ante las autoridades competentes.
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