Se fue el Flaco Vilarete: luto en el Verde y la Selección Colombia

El fútbol colombiano despide a Eduardo Emilio Vilarete, legendario goleador de Atlético Nacional y la Selección Colombia.

hace 2 horas
Atlético Nacional

El fútbol colombiano amaneció con el corazón encogido. De esos impactos que duelen en el alma futbolera, de los que le quitan el aliento al hincha que peina canas y al pibe que creció escuchando las hazañas de los grandes del balón. Nos dejó Eduardo Emilio Vilarete, un ariete de pura cepa, de aquellos centrodelanteros de garra, potencia y cabezazo letal que no le leían la cartilla a ninguna defensa rival. El Flaco o el Feo, como cariñosamente le decían en la cancha, partió a los 73 años tras dar una batalla tenaz y valiente contra la enfermedad.

Le puede interesar: Adiós al Zurdo López: ícono del fútbol argentino y colombiano

Hablar de Vilarete en Antioquia es tocar una fibra sagrada. Llegó al Atanasio Girardot a dejar la vida por la camiseta paisa y se metió en el bolsillo a toda la hinchada verdolaga a punta de cojones, coraje y gritos sagrados de gol. Vestido con la gloriosa verde y blanca, el samario tocó el cielo con las manos al coronarse bicampeón de Colombia en las inolvidables gestas de 1976 y 1981.

En Medellín no solo hizo historia con sus más de 200 goles como profesional; se ganó el respeto eterno por su pundonor, porque cada pelota dividida la luchaba como si fuera la última de su vida y porque en cada salto al área rival imponía esa estampa de cañonero respetado.

Pero el idilio no fue solo con Atlético Nacional. Vilarete llevó ese ímpetu costeño y esa guapeza paisa a la mismísima Selección Colombia entre 1976 y 1985. Con la Tricolor estampada en el pecho libró batallas memorables en eliminatorias y Copas América.

Imposible olvidar aquella noche mítica de 1977 en el sagrado Maracaná contra Brasil, cuando con la rebeldía del que no se rinde ante nadie, detuvo el tiempo, agarró la pecosa y se sentó encima del balón en pleno partido, dejando una estampa de guapeza y picardía criolla que quedó grabada con letras de oro en la memoria colectiva del balompié nacional.

Hoy la pelota se detiene para rendirle homenaje a un verdadero titán del área. Medellín, Bucaramanga, Pereira, Ibagué y su amada Santa Marta lloran a un grande que dejó un legado de entrega absoluta en cada cancha donde puso un guayo.

Gracias por tantas alegrías, por sudar la camiseta como un hincha más y por enseñarnos cómo se lucha un balón dentro y fuera de la cancha.

A través de un comunicado, su familia confirmó la muerte del jugador, que será velado en Ibagué, ciudad en la que residía, y posteriormente se realizará una ceremonia especial en Santa Marta, su ciudad natal, para que la afición del Unión se despida de su goleador histórico.

Vilarete se había sometido a una cirugía en agosto pasado, en la que le amputaron su pierna izquierda como una de las medidas para salvar su vida, ya que había sido diagnosticado con un sarcoma (tipo de cáncer que se origina en los tejidos blandos del cuerpo), según lo informado por su hija Angélica Vilarete.

¡Hasta siempre, goleador histórico! Tu nombre vivirá por siempre en las tribunas del fútbol colombiano.

Con información de El Universal y El Colombiano.

Para estar al día con las novedades de Atlético Nacional y el fútbol colombiano visite nuestra sección Deportes.

Preguntas y respuestas relacionadas

¿Cuál fue el legado de Eduardo Emilio Vilarete en Atlético Nacional?
Eduardo Emilio Vilarete es recordado como un ídolo y goleador histórico de Atlético Nacional, club con el cual se coronó bicampeón de la Liga Colombiana en 1976 y 1981. Destacó por su gran potencia física, excelente remate de cabeza y jerarquía ofensiva, convirtiéndose en uno de los referentes más queridos por la hinchada verdolaga.
¿Cómo fue la trayectoria de Eduardo Emilio Vilarete en la Selección Colombia?
Vilarete vistió la camiseta de la Selección Colombia entre 1976 y 1985, disputando la Copa América de 1979 y las eliminatorias suramericanas para los Mundiales de 1978 y 1982. Uno de los momentos más emblemáticos de su paso por la Tricolor ocurrió en 1977 en el Estadio Maracaná ante Brasil, cuando protagonizó la histórica anécdota de sentarse sobre el balón durante el partido.