En su camello, Mónica recibió la sorpresa de su vida: casa propia

Mónica María Walton comenzó a labrar con $60.000 de ahorro el camino hacia un sueño, el cual cristalizó en el Grupo Excala.

hace 6 horas
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El sueño de muchos es tener una casa propia, sin embargo, es un objetivo por el que hay que luchar mucho. De ello da fe Mónica María Walton Monsalve, quien se siente bendecida de haberlo logrado y entre lágrimas le contó a Q’HUBO cómo se dio.

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Esta mujer de 42 años, quien está próxima a cumplir 6 en el Grupo Excala como operaria de producción máquina formadora, aseguró que cuesta encontrar las palabras para decir lo que significa para ella tener un hogar propio gracias a esta compañía.

Aseguró que ella le dio el empujón para hacerlo porque sabía que su sueño era tener una casa propia para brindarle a su hija, Dulce María, quien tiene 10 años. “Mi hermana que me decía que metiera al programa que promovía la empresa y los sindicatos. Cuando yo me inscribí dije, Dios mío acá empecé, en tus manos dejo todo”, expresó.

Con una lágrima amagando a salir reveló que empezó el ahorro hace como tres años, con $ 60.000, que era lo mínimo que se podía para empezar: “Ahorraba juiciosa a pesar de las dificultades, en medio de sacrificios, pero también con mucho amor pensando en ese proyecto de vida”.

El tiempo pasó y llegó la celebración de fin de año de la compañía: “El 2024 fue un año muy especial, me pasaron cosas maravillosas. Estaba en el turno de la tarde y me dijeron que madrugara para la planta porque necesitaban personal para una producción y yo soy de las personas que donde me pongan”, recordó.

Mientras avanzaba en su camello le dijeron que fuera a la oficina del superior, hecho que la inquietó, pues imaginó que se le venía un regaño: “Jaime Restrepo, el jefe de planta, empezó a preguntar por mi proyecto de vida en la empresa, yo le conté lo que quería... cuando al rato abren la puerta y volteo y veo a mi hija, y a mi papá, Jhon Alfonso, con mi hermana; de una me puse a llorar”.

En medio de su confusión pasaron a un salón para la cena de Navidad, allí le esperaba la sorpresa de su vida: “me llamaron a mí y a una compañera para decirnos que iban a rifar una casa, se la ganó ella, pero cuando yo me resignaba me dijeron que también había una para mí” (lágrimas).

Manifestó que duró en “una nube como dos meses, mi ansiedad era impresionante”, pero ahora disfruta de ese regalo y se esfuerza cada día para contribuirle al Grupo Excala lo que ha hecho por ella y su familia, en todos los sentidos.