Fredy espera motivado la jubilación tras 36 años en su empresa
Jhon Fredy Castrillón Vargas llegó al Grupo Excala como operario y se despedirá como administrador.
Jhon Fredy Castrillón Vargas es un camellador de raca mandaca. Su mamá, Elvia, tenía un taller de confección, por lo que desde niño aprendió a convivir con las máquinas e incluso a manipularlas. Conocedor de su empuje un cuñado le dijo que le podía ayudar a buscar trabajo en el Grupo Excala y él no lo dudó. Lo que no sabía era que en esta empresa iba a permanecer gran parte de su vida.
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Apoyado en el conocimiento que tenía entró a terminación fique: “Pocos hombres sabían manejar esa máquina. Yo en cuestión de 3 meses estaba dando la terminación que daba un veterano”.
Luego pasó a ser screen. “Ahí tocaba estampar sacos de fique, en ese entonces se hacía de forma manual. Luego me enviaron para el CMP, Centro Militar Penitenciario; allá se enviaba material para que los presos trabajaran y debía verificar la calidad y la producción que llegaba y salía, en esas estuve 4 años y luego me trajeron y me pusieron como administrador de tela, cargo en el que me desempeño”, recordó.
¿Psicólogo?
Antes de comenzar a laborar en esta empresa Castrillón Vargas estudió psicología en la Universidad de Antioquia. Su carrera se la costeó como mesero.
Lamentablemente la necesidad de tener mejores ingresos lo obligó a dejar los estudios, poco antes de terminar. Sin embargo, su paso por las aulas le sirvió para “entender a las personas, para afrontar la vida de una manera diferente, con una mayor madurez frente a las cosas que se le presentan”.
En la U conoció a su esposa María Elena Escobar, con quien lleva 38 años de feliz matrimonio. Como fruto de este amor nacieron Natasha y Nelson, quien siguió los pasos del papá y se fue a trabajar allí, consciente de la gran empresa que es.
Fredy adora esta compañía, pero confesó que está feliz de ver la jubilación a la vuelta de la esquina, pues sueña con disfrutar esa etapa paseando con su esposa.
Su empresa le ha permitido disfrutar de su pasión
Fredy es un apasionado de los viajes en moto, por eso espera ansioso la jubilación para dedicarse a andar el país entero al lado de su compañera de vida.
Aunque sabe que será diferente cuando tengan todo el tiempo para estar juntos, le agradece a su empresa que le ha permitido obtener los recursos para salir a pasear a mucho lado: “En moto fui a Tolú, Coveñas, Santa Marta y Barranquilla, estuvimos 12 días seguidos andando; en año y medio soñamos con ir a Chile”. También gracias a su empresa pudo pagar su propia casa.
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