Extranjeros que se enamoraron de Antioquia
Conocimiento, técnicas, máquinas y nuevas costumbres trajeron los inmigrantes que llegaron al departamento.
Durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX ingenieros, comerciantes, médicos, oficiales del Ejército y hasta músicos europeos, atraídos por la fiebre del oro, atravesaron el Atlántico y navegaron por el Magdalena hasta llegar a este territorio.
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Muchos se establecieron definitivamente y contribuyeron al desarrollo de la minería, de las nacientes industrias, a los métodos de enseñanza e incluso influyeron en la cultura al traer sus costumbres, sus deportes y su música.
De Greiff, Moore, Girardot, Haeusler, Carré y White son algunos de los apellidos que comenzaron a escucharse en Antioquia. Algunos quedaron inmortalizados en los nombres de parques, avenidas o calles; otros dejaron legado en la cultura, en los edificios o con su descendencia.
Louis Girardot
Francia
El padre de Atanasio Girardot arribó a los 30 años a la Nueva Granada, atraído por la riqueza minera; se estableció en Antioquia y luego viajó por varias zonas del país, tuvo éxito en el comercio y la minería, y luchó al lado de los patriotas.
Carlos Segismundo de Greiff
Suecia
Este oficial del Ejército sueco llegó a Medellín en 1826, tras los pasos de su hermana y su cuñado. Revolucionó la industria minera en Antioquia al traer el molino de pisón a las minas de Anorí y Amalfi.
El mapa de Antioquia que trazó junto con Tyrell Moore, le permitió a Agustín Codazzi levantar el mapa de la provincia. También hizo el trazado del municipio de Amalfi, de hecho, el parque de la población lleva su nombre; en Medellín sobrevive la avenida de Greiff. Entre sus descendientes se encuentra el poeta León de Greiff.
James Tyrell Moore
Inglaterra
Ingeniero clave en el desarrollo de la minería. Llegó en 1830 a trabajar en las minas de Anorí, allí colaboró con los planos de la iglesia y donó las campanas. Creó la Hacienda de Fundición de Titiribí, trajo a expertos en minería y donó los terrenos para la catedral y el parque de Bolívar. Una de las calles en el barrio Prado lleva su apellido.
Enrique Haeusler
Alemania
“Mister Aila”, como lo llamaban, llegó en 1839, construyó el puente de Guayaquil, que unía a los territorios que el río separaba, y abrió un taller de ebanistería en el que se formaron los artesanos de la ciudad. Fue nombrado director de la Escuela de Artes y Oficios; Nel Rodríguez, su nieto, sería el arquitecto responsable de edificios como el Palacio Egipcio y el de Bellas Artes, entre otros.
Pietro Mascheroni
Italia
Este pianista italiano llegó a Medellín en 1933 con la Ópera Bracale, se quedó definitivamente cuando la compañía quebró. Entonces, dirigió coros y las orquestas de emisoras como la de la Voz de Antioquia y formó a pianistas como Teresita Gómez y Blanca Uribe.
Benedikta zur Nieden
Alemania
Alemana, conoció en un baile a Diego Echavarría Misas y vino a Medellín con él en 1933. Además de las obras que promovieron juntos, doña Dita, como la llamaban, fundó el Colegio Alemán, el Instituto Diego Echavarría Misas, el Isolda Echavarría, fue difusora del pensamiento del pedagogo Rudolf Steiner y donó su casa (El Castillo) para que fuera convertida en museo.
Tras vivir casi sesenta años en Medellín, cedió su fortuna y regresó a Alemania a pasar sus últimos años de vida.